lunes, 15 de marzo de 2010

La amistad sana es condicional



Tenemos muy arraigada una idea cristalizada sobre la amistad. Algo que fue más repetido por herencia cultural que por convicción, y lo decimos con frecuencia como un verdadero axioma:
El amigo tiene que ser incondicional.
Y yo, aquí, voy a disentir totalmente. Voy a provocar (sin buscarlo ni quererlo) una serie de objeciones de los más ortodoxos o seguidores de máximas y mandatos sociales. Esa gente “fotocopiada”, que vive cumpliendo con el manual de conducta heredado, más que siguiendo su convicción, como si lo que le enseñaron alguna vez, fuera un mandamiento divino que hay que cumplir so pena de ser castigado por los dioses.
La amistad sana es condicional. Responde a ciertas condiciones, porque debe preservar un derecho indiscutible e individual: ser cómo cada cual decida, sienta o elija ser como amigo.
De lo contrario, le estaríamos imponiendo una obligación caprichosa y una rigurosidad que sólo parte de nuestro deseo o idea “idealizada” de la amistad. Cada amigo es cómo es y da lo que puede y como puede en forma parcial. Y está muy bien. No es nuestro esclavo. Ni un sirviente. No está en falta, no está mal ni en deuda de reciprocidad con nosotros porque le tenemos afecto. Él es sincero con lo que siente, no se obliga, se respeta a sí mismo antes que a nosotros, y esa es una prueba de su dignidad moral primigenia, incontaminada.
No se deja llevar de la nariz. Hace uso de un derecho absolutamente merecido por su autodeterminación, más noble que el sometimiento a las reglas de los hipócritas.
Esa persona que elige ayudar o no, colaborar o abstenerse, no es inferior en méritos a la Madre Teresa de Calcuta. Es otro y no necesita ser una réplica del insigne personaje, tan admirable, que nombré. No tiene que parecerse, ni siquiera sufrir por no acercarse a ese apostolado. Cada uno siente y hace según sus propios valores y lo que le dicta el corazón, pero siempre debe ser con mesura y el apoyo valioso de la razón equilibrada y no por el apasionamiento insensato y primario del que dice que da “todo” y después reclama por muy poco.
Mi visión de la amistad, una cualidad o virtud desinteresada que entiendo como muy hermosa, dista sin embargo, de ser la convencional. Hace tiempo que no pretendo, ni pido, ni me enoja que un amigo no responda o me niegue algo. Eso me hace crecer, me recuerda la dignidad humana, la libertad individual que siempre debe estar antes que la obligación colectiva.
Y si me perdonan, les hago una confesión personal:ya hace mucho que no hago nada que contraríe mi sentir. Aún a riesgo de “quedar mal”, de que me tilden de “egoísta” o que el solicitante del favor, se “enoje” conmigo. Es su problema. No mi falta. Es su postura inflexible e interesada, no mi sinceridad insobornable, la que estuvo en juego.
Y así duermo en paz, sin problemas de conciencia.
Aprendamos a pedir o esperar menos de la amistad y no seremos defraudados. Nadie da algo bueno si lo hace forzado por una u otra razón del convencionalismo social o moral.
Termino esta reflexión afirmando que para mí, la amistad sana es condicional. Puedo escuchar otras opiniones en desacuerdo, pero les aseguro, mis queridos amigos, que no cambiarán mi convicción.
(¡Ah… les di todo lo que pude en esta entrada, no me pidan más!).
Anónimo

5 comentarios:

  1. Perdón por mi ignorancia Maria...pero no comprendo muy bien el artículo. ¿Cual sería la "condición" de la que habla?...

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  2. No podemos pedir "peras al olmo". Creo que es cuestión de aceptar a la persona totalmente como es y no como a tí te gustaría que fuera. Cada uno da lo que quiere o puede dar al otro y no es necesario medirlo ni compararlo y mucho menos exigirlo. Solo uno está dentro de sí mismo y si es fiel a sí mismo siempre actuará en consecuencia. Un amigo nunca te defrauda, jamás...eres tú el que habías puesto unas expectativas que no eran reales. No esperes nada.....da todo....y lo que te llegue....agradécelo.
    Gracias Graciela, no esperaba nada y te me has dado entera.
    ¿Eres mi amiga?. jaja

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  3. Claro que soy tu amiga! :) y todo eso que me has explicado lo comprendo, así es como siempre lo entendí...pero para mi eso precisamente significa "incondicionalidad" por eso quedé sorprendida cuando leo: "amistad condicional"...sigo pensando... Te dejo Abrazoss de luz que te envuelvan!!

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    1. Incondicionalidad es aceptar sin condiciones,sin pedir nada, sin decir "a condición de que tú..." ,sin cambiar al otro. Yo tampoco entiendo la amistad condicional de la que se habla aquí.

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  4. Comparto la tesis...sinceramente no espero nada a cambio de mi amistad...la naturaleza humana es precisamente ...mal agradecida, en tal virtud...no quiero caer en esa actitud...me concentro en ser como me gustaría que fuera mi amiga o amigo...aunque nunca he encontrado esa amistad...en fin...comienza conmigo, eso es un avance.

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Gracias!!