sábado, 27 de febrero de 2010

Renacer desde el niño interior




Nacemos con la capacidad lúdica intacta. Somos capaces de jugar creando un mundo mágico, ideal y hacerlo nuestro cada día, a la hora que querramos y cómo nos resulte más feliz.

No hacen falta recursos económicos ni tecnológicos, sólo la inteligencia innata, aquella capacidad que traemos desde el núcleo divino como legado fundamental de la inocencia y el acopio de enseñanzas realizado en la vida anterior. Pero nos devora muy pronto el mundo de los adultos. Nos vuelve torpes, vamos dejando la inteligencia en pos de la obediencia. Pero, por esta aparente “disciplina” impuesta por padres, maestros y la innumerable lista de personas que no son libres y coartan nuestra libertad, terminamos siendo adolescentes insatisfechos y adultos tristes.

No nos dejan ser, no sólo jugar. No nos dan un recurso válido para preservar nuestro niño interior, que está tan fresco, vívido y vigente hasta los primeros seis o siete años de aparecer en este mundo. Pero se puede revertir esta injusticia, para mejorar su tiempo de aprendizaje en la Tierra y darles elementos para crecer y ser individuos.

Primero hay que concientizar el egoísmo de este error. Si reaccionamos y cambiamos conductas, estamos recuperando felicidad para todos.


El estrago que esta sociedad hace con sus niños, (creyendo que los ayuda) al imponerles normas que sólo reflejan sus limitaciones, argumentando la supuesta idea de educarlos, fue también muy bien expresado en la sabiduría y las palabras de Osho:

“Los niños nacen con inteligencia pura, y todavía no hemos sido capaces de respetarla.”

“Un niño es inteligencia pura, porque aún no está contaminado. Un niño es una página en blanco, no hay nada escrito en él. Un niño es vacío absoluto, tabla rasa.”

“La inteligencia de la cabeza, no es inteligencia en absoluto; es abundancia de conocimientos. La inteligencia del corazón es la inteligencia, la única inteligencia que hay. La cabeza es simplemente acumuladora.”

A lo que me permito agregar una humilde sugerencia para el cambio, frente a ellos, y para renacer, nosotros, desde el niño interior:

No censuremos la capacidad de ser felices de los niños, por no serlo nosotros. Por haber ahogado a nuestro niño interior. Nuestros hijos no deben cargar el error de sus padres, muchas veces fracasados en sus ideales, y tan resentidos. Cuidemos la libertad de creación y recreación de los que llegan con ese valioso patrimonio y merecen crecer con mayor respeto a sus dones. Salvemos al niño interno de cada uno, ahora, todavía hay tiempo. Tal vez sólo hace falta que te animes y te pongas una remera con la “ese” de Superman, y que no te dé vergüenza, que te haga sentir libre. Deja que las hadas jueguen rodeando tu vida. Que un osito imaginario se duerma en tu hombro… y entonces, no necesitarás nada más… Habrás recuperado un tesoro, la base para ser auténticos: Hacer feliz a nuestro niño interior.

(Por Óscar Capobianco)

viernes, 26 de febrero de 2010

¿Es esto amor?


Y aunque el común de los mortales no lo vea, encima de esta capa de nubes está el sol y siempre que lo necesito tiro un poquito para arrriba, me busco una nube confortable y me quedo soñando en su calorcito.


Tambien hay unas playas divinas...que no conoce nadie... en las que me quedo dormida con el ruido de las olas. Me gusta salir del agua y rebozarme en la arena y no se por qué mis brazos se abren y mis pies siempre cavan hacia adentro.

No se si será humildad lo que hace falta para reconocer cuanto te necesito. Me haces sentir más mujer....llenas esos huecos que sólo un hombre puede llenar. No soy autosuficiente...no me basto conmigo misma y doy gracias de que así sea. Y tú sabes que no hay mayor placer que recibir amor cuando tu corazón ya está lleno de él. Por eso esa sensación de expansión que todo lo llena. Y sí, te necesito todo a tí, entero..... para rellenarnos aún más de caricias...de ternura...de todo el amor que un hombre y una mujer pueden darse desde lo más hondo de sus almas. Tus manos tambien las necesito, no para que me sostengan, sino para que me acompañen... y si un día tambien fuera necesario...para que me sostengan en un abrazo durante el tiempo que necesite....como has hecho siempre. Me siento mujer...una mujer plena.....con todo lo que eso implica, pero como digo no una mujer de las que están por encima de todo y se creen autosuficientes. Mi cuerpo y mi alma te necesitan de una manera que no puedo explicar.... porque cuando estás respiran de otra manera. ¿Es esto amor?.

Te miro y me miras.....y todo recomienza.....
mária

Aceptar y fluir




Todos estamos pasando por el mismo aprendizaje: ¿lo aceptamos o lo resistimos?
Cuando contemplamos el mundo que nos rodea, ya sea el particular o el comunitario, vemos como los tiempos se aceleran. Los aprendizajes se han vuelto intensos, profundos, acelerados. Todo cambia de manera repentina e inesperada. ¡Y el tiempo vuela!
Vivimos en un momento muy particular de nuestra evolución, donde estamos transformándonos todos al mismo tiempo sin que haya muchas más opciones que crecer como humanidad. El libre albedrio sólo deja lugar a que lo hagamos a través del sufrimiento o de la aceptación. Los cambios, si bien se hacen graduales, son rápidos e inevitables. Estamos todos inmersos en este viaje evolutivo del planeta.
Los días se acortan. Cada vez nos queda menos tiempo para divagar, especular o hacer planes futuros. Y si bien los días siguen teniendo 24 horas, se sienten de 16. Nos vemos obligados a vivir en el presente. Las horas pasan volando y todo aquello que parecía bloqueado, se abre. Tanto lo “bueno” como lo “malo”.
También hemos llegado a este momento con las herramientas que necesitamos para dar este salto. Las más simples, ya sea la meditación, el cambio de percepción o la respiración consiente. Y hay una estrategia que es clara para ayudarnos a trascender este momento: la aceptación.
Aceptar lo que nos pasa, respirarlo y dejarlo ir. No crear resistencias.
La energía es tan fuerte que si no te dejas llevar, te lleva. La energía nos está preparando para dar un gran paso en nuestra evolución. Cualquier intento de resistirla, cuestionarla, tratar de cambiarla o detenerla, sólo produce sufrimiento.
Es importante entender que lo que nos pasa, les pasa a todos. Todos estamos en el mismo barco y pasamos por la misma tormenta. Cada uno diseña el aprendizaje como lo quiere vivir. Pero no podemos bajarnos.
Ante esto, si no sabemos qué hacer, lo mejor es hacer nada. No paralizarnos, sino quedarnos quietos y dejar que el mar nos lleve a donde quiera. Esa energía que nos mueve es inteligencia divina y si nos entregamos de verdad, no hay riesgos.

Verónica Acevedo Santaliz en su libro “El cielo de los cartoons” dice simple y sabiamente:

“Puede ser que la energía nos esté queriendo en otro lugar o puede ser que la energía ya no nos quiera más en ése lugar. Puede que tenga que ver con nosotros, con nuestro propósito, o puede que tenga que ver con el propósito de otras personas. Ya sea con el propósito de las personas que se quedan es ése lugar o el propósito de las personas que encontraremos en el próximo lugar. Siempre está bien. El apego a un lugar –o una persona- es un apego muy peligroso. Detiene la danza de la energía para nosotros y para los otros. No es posible danzar sin mover el pié. Y sólo desprendiéndonos conservaremos lo que es cierto”.
Donde podamos, con quien podamos, dejemos fluir un poquito más la energía. Permitamos que las cosas pasen, porque pasarán…

Respiremos…
Julio Bevione

Gracias a la vida



 Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martirios, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abecedario
Con él, las palabras que pienso y declaro
Madre, amigo, hermano
Y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida, gracias a la vida

jueves, 25 de febrero de 2010

Pensamiento

.




"Ningún corazón jamás sufrió

cuando fue en busca de sus sueños,

porque cada momento de búsqueda


es un momento

de encuentro con Dios y con la Eternidad".

"Yo te amo porque todo el Universo conspiró

para que yo llegará hasta ti".


Paulo Coelho

Si dios fuera una mujer. Mario Benedetti


¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

 Mario Benedetti

miércoles, 24 de febrero de 2010

Me matas de amor



Me mataste de amor....me mataste totalmente........... y con cara de boba miro la lluvia tras los cristales.


Esta mañana olvidé que mi coche tiene marchas...la música y tú no me dejabais oir su respiración.

Me acuerdo del día que me contaste lo de la calesita con las palabras.... esa sensación tengo. Las intenté devorar esta mañana y han estado en mí y en mi estado catatónico.

Me has dejado sin defensas, sin palabras y mi cuerpo definitivamente ya no es sólido.

Hoy no hay pájaros...porque el pájaro soy yo. Y tras estas nubes y esta lluvia veo el sol.....todos los arcoiris....todas las lunas y ciento y una estrellas.

Mi reino....mi reino por amarte un día...un sólo día. Quiero amarte como nadie nunca lo ha hecho...y que me ames y explorar, conquistar, besar, allanar, amasar, acariciar, fundir, traspasar, recorrer, rozar, comer, llorar.... todos y cada uno de tus territorios.

Y perderme en tu boca, en tus ojos, entre los dedos de tus pies. Y que entres en mi...en lo profundo de mí y me descubras y que gimas con un placer que no es de este mundo.

Quiero oir tu risa, tu llanto, tu silencio.... oir como me nombras ....cuando no pueda distinguir los límites entre tú y yo...

martes, 23 de febrero de 2010

El jardinero


                                                                                                                                                                

Paráfrasis del poema 30 de "El jardinero"

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

Rabindranath Tagore


La soledad




La soledad es una experiencia por la que todos deberíamos pasar. Nos recuerda que somos responsables por nuestra vida, nos devuelve nuestro poder personal.
En la soledad se produce el verdadero encuentro con nosotros mismos, quizás por eso la evitamos tanto. Cuando nos sentimos solos, es cuando nos obligamos a descubrir lo que tenemos, porque ya nadie viene a ofrecerlo. Y cuando estamos solos y nos sentimos plenos, es quizás cuando finalmente nos damos cuenta lo que tenemos, quienes somos y hacia adónde vamos. Ese es el aprendizaje.
La soledad llega cuando nos atrevemos a soltar aquello que ya no nos pertenece, que hemos usado de protección o seguridad, tanto emocional, económica o física, y sabemos que estamos listos para asumir responsabilidad por nosotros mismos. Generalmente llega por la ausencia de una persona, pero el vacío con que se manifiesta también puede ocurrir cuando dejamos un trabajo (o nos dejan ir…) o cuando las condiciones de una situación que nos traía seguridad cambian.
Hay que decir que recibir y aceptar la soledad es de valientes. Si queremos soltar lo que ya no es nuestro, pero no estamos decididos a asumir nuestro propio poder, seguiremos buscando la seguridad en otro, en otra cosa, en otros, en muchas cosas…!
En la soledad no es necesario sentirse solo, aunque es posible que ocurra cuando no sabemos qué hacer. Sentirnos solos es al aviso de que estamos a punto de descubrirnos, es la hora antes del amanecer. Y cuando estamos a punto de descubrirnos, por temor, renunciamos a la búsqueda interna y nos perdemos otra vez buscando afuera que alguien o algo llegue a decirnos que hacer. Y nos volvemos a perder.
Esta semana, les propongo jugar el juego de la soledad.
Preguntémonos: ¿Qué sería de mi sin esta persona?, ¿Cuán segura seria mi vida sin este trabajo?, ¿Me puedo imaginar decidiendo por mi mismo sin esperar la aprobación de alguien?, ¿Cómo lo paso cuando estoy solo? Sólo por enumerar algunas. Todas nos llevarán a conocer el sabor de la soledad, que primero sabe amargo, pero de a poco va soltando su dulzura.
Si estamos acompañados pero nos sentimos solos, este el momento de soltar. Si estamos solos y nos sentimos tristes, este el momento de dejar de buscar afuera. Si estamos solos y nos sentimos felices, quizás sea el momento de recordar que también podemos ser felices con alguien.
Y si estamos felices de todas maneras, es porque hemos pasado el test de la soledad: alguna vez la hemos recibido, la aceptamos, nos hicimos responsables, nos descubrimos, nos aceptamos y dejamos de buscar afuera. Y desde ese momento, todo llegó.
Julio Bevione

Prometeme que nunca me dirás adios





Creo que siempre esperé este momento
para decirte, gritando, que te amo
Nunca me dirás adiós, nunca me dirás adiós,
prométemelo.
Sólo me importa mirarme en tus ojos negros.
Lo que quieras, lo que quieras, yo lo haré.
Pero, vamos, nena, prométeme
que nunca me dirás adiós, nunca me dirás adiós.
Si eso pasa yo vería que el sol moriría,
y con él también yo.
Lo que quieras, lo que quieras yo lo haré.
Pero, vamos, nena, prométeme
que nunca me dirás adiós, nunca me dirás adiós.
Si eso pasa, vería que el sol moriría,
y con él también yo.
Vería, vería que el sol moriría
y con él también yo.
Nunca me dirás adiós,
nunca, nunca, nunca me dirás adiós.
Nunca me dirás adiós.
Nunca me dirás...
Juan Carlos Baglietto

lunes, 22 de febrero de 2010

La ventana



De repente se abrió de par en par esta mañana, la ventana
de mi corazón que mira a tu corazón.
Y maravillosamente vi mi nombre, aquel con que me nombra
tu voz más íntima y querida, escrito sobre las hojas y las flores en tu corazón.
Y esperé silencioso.
Un instante se alzó, volando, el visillo que separa tus cantos de los míos.
Y descubrí que en la claridad de tu mañana, en tu corazón, alguien cantaba
mis canciones futuras, las que no he soñado ni cantado todavía. Y para aprender
mis propias canciones, me senté, silencioso, a tus pies.

Rabindranath Tagore

Atreverse a vivir en un sueño



Suspiro por dentro al comenzar a escribir estas palabras. Mi corazón necesita asentarse en una sensación perseguida por años y que he ido alcanzando, aunque por instantes los hábitos antiguos se asomen terriblemente. Pero es natural, todo es natural cuando acepto que la vida en la Tierra tiene sus altos y bajos, además de sus dualidades en que la comprensión más amplia puede verse influida por sesgos culturales y valores que separan la totalidad de las experiencias catalogándolas como buenas o malas.

Creo y siempre he creído que es posible lograr vivir un sueño en la Tierra. Y que quede claro que no hablo metafóricamente, sino que me refiero a alcanzar ese estado en que puedo ver con los ojos abiertos lo que imaginan mi mente y mi corazón, y experienciar en mi cotidiano esas fantásticas conexiones que aparentemente son sólo posibles en espacios oníricos. Y ser consciente de ello, es decir, darme cuenta cómo la vida se despliega magnífica y todo-posible ante mi cuerpo y mis manos creadoras, ante las demás personas; notar y maravillarme ante apariciones de soles hechos seres humanos, de estrellas manifestadas en plantas o de ángeles encarnados hasta en los seres que aparentemente pueden llegar a dañarnos. Es más, notar cómo esos ángeles se me muestran para que definitivamente me limpie de los sesgos con que veo el mundo, para crecer y entender que todo está bien como está, todo está en orden si percibo con amor y comprensión lo que llega a mi vida día a día.

Soñar despierto, vivir maravillado y creando todo con amor, es una especie de consigna que desde niño supe que sería mi ruta en esta vida. Existía muy dentro mío una certeza extraña de que el mundo era mucho más de lo que los adultos me decían que era, y que había una fuerza que habitaba en todos y que era capaz de transformar cualquier cosa en algo hermoso y digno de admiración, la certeza de que todo era posible. En ese entonces, esa sensación me llevaba al llanto y a una nostalgia difícil de manejar ya que no se correspondía con la forma externa de ver las cosas y de vivir la vida. Era mi patrimonio, uno que gracias al Cielo nunca olvidé y que en estos tiempos se hace realidad, se concretiza. De alguna forma he ido aprendiendo a traer la verdad que fundamenta toda existencia en el Universo, a la realidad material en la que vivo.

Siempre creí, siempre soñé, siempre imaginé. Y noto hoy cómo estas condiciones del alma no son otra cosa que la capacidad mágica creadora con la que contamos todos para manifestar nuestra experiencia en la Tierra. Es así, siempre lo ha sido aunque no lo sabíamos, y siempre lo será porque es la condición alquímica que desde el Principio ha permitido la transformación de lo sutil a lo material, para que desde allí, el recuerdo, nos permitiera transformar lo material en sutil, pero no fuera de nuestra actual existencia de carne y huesos, sino dentro de ella, como magníficos seres humanos despiertos y conscientes de que el gran misterio de la vida es atrevernos a vivirla en plenitud, en amor y valentía, haciéndonos responsables de la energía que movemos para crear, y así alcanzar la autonomía y la libertad para dejar de ser víctimas de todo. En definitiva, es atreverse a ser feliz, a vivir el sueño, y dejar de responsabilizar a cualquier circunstancia externa por no alcanzarlo.

Y me atreví. Me entregué a las múltiples posibilidades y a sentir que toda la existencia está en mi presente, y que si me preocupa en algo mi futuro, lo mejor es soltarlo para que se cree en toda plenitud, ya no en control, ya no en miedo. Pero es increíble como surgen a veces esos antiguos hábitos desempoderadores y manipuladores de la experiencia, y no permiten que las cosas estén bien, y me llevan a esperar que aparezca algo para echarlas a perder. Me río, no sé, simplemente me río de darme cuenta, y creo que esa es la gracia de todo esto, aprender a reír, porque no pretendo alcanzar perfección al estilo que se nos ha enseñado, ni que desaparezcan de mi vida los miedos y la incertidumbres; lo que me ha hecho feliz es aprender a observar estos estados, entenderlos, abrazarlos con amor y sin juicios, y dejar que se esfumen en la risa y la alegría de la conciencia, del darme cuenta que este juego de la vida es eso, un juego abierto y dispuesto a mis anhelos, un juego generoso y libre.


A la larga se trata de aceptar la felicidad en mi vida, y no hacerle zancadillas permanentemente porque no me atrevo a ser feliz. Es fuerte esta energía que destruye, pero sé que yo lo soy más porque esa energía también es mi creación…, y me río a carcajadas esta vez, porque todo retorna a mi magia creadora, todo lo que construye o destruye en mi vida nace de mi capacidad de creación.

¿Y por qué no me atrevo a ser feliz de vez en cuando?, porque aún dependo de otro u otra para crear mis experiencias, y no se trata de desvincularme de los demás, sino que relacionarme con ellos en libertad, sin achacarles responsabilidad en mis experiencias y sin actuar para buscar esa aprobación que nos suena a amor por parte de ellos. Ellos son ellos y cada uno tiene su propia responsabilidad en su vida; es decir, no permito que me achaquen culpas, y al mismo tiempo estoy atento a no echarles la culpa a ellos por los que sea que no me gustó vivir…, pero ojo, me pasa, y tal vez me seguirá pasando, pero esta honestidad conmigo mismo me hace sentir paz, y puedo volver la mirada a mí mismo con amor y recordar algo nuevo. El peso en la espalda desaparece y es la mejor manera, la mejor técnica para revitalizar mis energías y mis ganas de vivir: entender que mi vida entera es un juego conmigo mismo, con mi capacidad de auto-amor. De esta manera dejo de joder y criticar al mundo de afuera, un mundo que ya no pesa, y le entrego un humano más tranquilo y sonriente. Le entrego energías renovadas, lo único que se necesita en este momento para que la conciencia humana y nuestro amado planeta transiten hacia su nuevo lugar en el concierto universal. Es lo único, un humano libre y sonriente es lo que hace la diferencia para entender que el mundo no se está destruyendo, y para vivir todas las transformaciones de la Tierra en comprensión del juego mayor.

A la larga, uno se queja de la vida o de los demás o por uno mismo, por miedo a vivirle a la vida toda su medida y todas sus posibilidades. Creer que es uno quien crea la vida, con amor o sin él, es una gran tarea porque hay que hacerse responsable de todo lo que vivimos. Pero la única receta, la única técnica para que cambie la percepción de dificultad, es el amor propio. Cuando hay dificultades trato de recordar que no me estoy amando tal cual soy, cuando algo me duele en el corazón trato de recordar que no me estoy amando tal cual soy, cuando hago algún daño y me culpo con dureza por eso, trato de recordar que no me estoy amando tal cual soy, y luego puedo revertir las energías con alegría, pido disculpas, me pido disculpas, entiendo que no hay maldad en lo que me llega o sale de mí, sino sólo una incomprensión (que se manifiesta en miedo) de este único misterio…, si no me amo a mí mismo, no puedo pretender que la vida y los demás me amen. Lo hermoso es que, en esta ruta hacia una vida soñada en el amor, al fin y al cabo, no necesito que nadie me ame para ser feliz y estar completo.

Acepto la felicidad en mi vida y quiero acostumbrarme a vivir en ella, no temiendo a que haya tristeza, sino entendiendo que la puedo transformar con mi propio amor.

Para terminar, lo que más me hace reír y vivir alegremente, es tener la certeza que todo humano pisando la Tierra en este momento, así como los que vendrán, tenemos esta capacidad creadora, tenemos la capacidad magnífica del auto-amor, tenemos la valentía y la fuerza interior para atrevernos a vivir felices, podemos comprender la vida y vivirla con una sonrisa eterna en nuestro corazón…, que luego se asomará en nuestra cara.
Todos podemos vivir nuestro sueño despierto.
Con amor.

Por Roberto Cabrera Olea

Valparaíso, Chile

http://www.automaestria.ning.com/ / magomirdin@gmail.com

sábado, 20 de febrero de 2010

La estrella






EL río avanza, mansamente, abriendo la noche. Las estrellas, desnudas,
tiemblan en el agua. El río traza una línea de rumor en el silencio.
He abandonado mi barca al capricho de las aguas. Tendido cara al cielo
pienso en ti que duermes, extraviada entre los sueños.
Tal vez ahora me sueñes, amor mío de nocturnos, húmedos ojos estrellados.
Pronto mi barca ha de pasar frente a tu casa, amor mío, extendida en tu sueño
como un río. Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta.
Llega una ráfaga de fruta y de jazmín. Este viento ha pasado por tu casa y en él
toco tu sueño y aspiro tu aroma y beso tu boca, amor mío que tal vez ahora
andas conmigo, en un jardín, por tu sueño. Detrás de tu oreja, entre los cabellos,
húmedos del baño todavía, arde un jazmín, en tu sueño.
Dame la mano y mírame a los ojos, en tu sueño, amor mío, y suavemente,
arrástrame al círculo mágico en que ahora, dormida, sonríes.
Ya veo, entre la sombra de la orilla, una lucecita que me mira con amoroso parpadeo.
Es tu casa: para mí la más dulce, la más cercana y lejana de las estrellas, amor mío.

Rabindranath Tagore

* * * * *

Amor



He besado con mis ojos y con mi tacto la adorable superficie de este mundo. Y, como un velo bordado de árboles y pájaros, lo he plegado sobre mi corazón. Y tantos pensamientos y sentimientos he vertido en sus días y en sus noches que mi vida y el mundo se han fundido y son ya una sola sustancia amorosa. Y amo mi vida porque amo la claridad del cielo que toda está en mí. Abandonar este mundo es una realidad tan poderosa como amarlo. Mas si este amor hubiera de ser engañado y burlado por la muerte, el gusano de una desilusión semejante roería todas las cosas y hasta las estrellas, extinguidas, se derrumbarían en ceniza. Y cuando toco el sitio de mi corazón estoy tocando el mundo y el amor inmortales!

Rabindranath Tagore

Mira sus ojos



"En la tierra hay suficiente para safisfacer las necesidades de todos, pero no tanto para satisfacer la avaricia de algunos".

"Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados, Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear".
"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imaginense lo que pueden hacer todos ustedes juntos" (GANDHI)


A partir de 1979, con ocasión del Año Internacional del Niño, se comenzó a discutir una nueva declaración de derechos del niño, fundada en nuevos principios. A consecuencias de este debate, en 1989 se firmó en la ONU la Convención sobre los Derechos del Niño.


Los niños tienen derecho al juego.
Los niños tienen derecho a la libertad de asociación y a compartir sus puntos de vista con otros.
Los niños tienen derecho a dar a conocer sus opiniones.
Todos los niños tienen derecho a una familia.
Los niños tienen derecho a la protección durante los conflictos armados.
Todos los niños tienen derecho a la libertad de conciencia.
Los niños tienen derecho a la protección contra el descuido o trato negligente.
Los niños tienen derecho a la Protección Contra el Trabajo Infantil.
Los niños tienen derecho a la información adecuada.
Los niños tienen derecho a la Libertad de Expresión.
Los niños tienen derecho a la Protección Contra la Trata y el Secuestro.
Los niños tienen derecho a conocer y disfrutar de nuestra cultura.
Los niños tienen derecho a la protección contra las minas terrestres.
Los niños tienen derecho a la protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual.
Los niños tienen derecho a la intimidad
Los niños tienen derecho a crecer en una familia que les dé afecto y amor.
Todos los niños tienen derecho a un nombre y una nacionalidad.
Todos los niños tienen derecho a la alimentación y la nutrición.
Todos los niños tienen derecho a vivir en armonía.
Todos los niños tienen derecho a la diversión.

viernes, 19 de febrero de 2010

Angeles prestados (A Albertito, suavidad y ternura de amor eterno)



En la vida pedimos ayuda para entender la vida.

Todos, desde algún lugar de nuestro corazón, más que desde la lógica racional de la Tierra, quisiéramos tener una ayuda divina inmediata, un ser que custodie nuestros pasos para no errar el camino.

Así recordamos la idea de la existencia de los ángeles. Y tal vez nos preguntemos sobre la realidad de esos Seres libres de dogmas, de doctrinas y convenciones religiosas. Y sentimos que existen, sí, pero más allá de las ideologías y de las épocas.

Son energías que provienen del corazón de la Verdad Universal. No fueron gestados por hombres y mujeres imperfectos, tampoco por semidioses ni dioses del Olimpo. Existen desde siempre, en el Núcleo de la Vida Universal, en un nivel de consciencia que todavía nos cuesta comprender. Estamos muy ciegos y sordos (aún con el perfecto funcionamiento de esos sentidos) para aceptar la maravillosa fuente del amor incontaminado que rige al universo y pone todo en su lugar y en su tiempo. Ese orden se debe y se mantiene, muchas veces, por la obra de los ángeles.

Porque nosotros, sin querer admitirlo, somos casi la antítesis. Vivimos contrariando las Leyes y después nos quejamos cuando, al pretender doblegarlas o no cumplirlas, esas mismas Leyes, nos sacuden y reubican en el camino que debemos recorrer para evolucionar y regresar a casa.

Los ángeles llegan a nuestra vida camuflados, en forma humana, sin alas físicas, como amigos, hijos, o instructores… y no los reconocemos. No terminamos de entender su palabra pacificadora, ordenadora. Sólo queremos escucharlos siempre que coincidan con nuestra limitada capacidad de comprensión.

Pero ellos no son sobornables, ni se distraen. Cuando integran nuestras familias, o componen el aula en una escuela, cuando irrumpen en un grupo cualquiera para dar su ayuda de orientación, y recuperación del valor esencial, solemos desoírlos y hasta contradecirlos. Y opinamos con mucha liviandad: “es alguien que piensa distinto”, casi desmereciendo su altísima capacidad de amor y servicio.

Muchas veces, permanecen un pequeño período en nuestro mundo material. Otras, son varios años los que le regalan a la familia o sociedad que los alberga. Y siempre dejan su marca, su huella de pasos sutiles, pero tan bien asentados en la verdad. Algunos de esos ángeles, son maestros, médicos, escritores, artistas, pero siempre los distingue su mesura, su sensatez. Son como flores humanas de fragancia celestial. Tienen cuerpos y nombres terrenales. Y hay gente que tiene el privilegio de conocerlos.

Yo los tuve y los tengo. Y les doy gracias a todos mis ángeles, por haberme dado el privilegio de compartir su tiempo por aquí, por el plano denso, donde sigo caminando con sus enseñanzas.

Pero los ángeles están prestados, pasan por la Tierra y luego, en algún momento Dios los recupera. Entendamos que los había mandado sólo a cumplir con lo que tan bien han hecho.

Yo no olvido (y nunca lo haré) que no nos pertenecen… por eso siguen su camino de luz hacia la Luz.

(Anónimo)

Maneras de luz



Hasta mi sombra

Se ilumina en invierno

Si tú me miras.



Autor: Francisco Castaño en “Corazón alfabético”… que nos miren los Reyes Magos esta noche!

jueves, 18 de febrero de 2010

Verdad




Cuidando de buscar la Verdad según los demás,

cada vez se retiraba más de mí …

Ahora ando sólo conmigo mismo,

y no hay otro más que yo;

no obstante, no soy él…

Una vez entendido esto,

estoy con Él cara a cara.

(Tung-shan. Ensayos Sobre Budismo Zen, del Dr. Suzuki)

La invitación de Oriah Mountain Dreamer



" No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.

No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores. Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma...

Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".

No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.

No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío".

miércoles, 17 de febrero de 2010

La belleza. Luis Eduardo Aute



Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón.

Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo mas alto
pondra a salvo su cabeza
aunque se hunda en el asfalto
la belleza, la belleza, la belleza, la belleza, la belleza

Miralos como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los railes
que conduzcan a la cumbre
locos, porque nos deslumbre
su parasita ambición.

Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que náusea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza, la belleza, la belleza, la belleza, la belleza.

Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaria en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales
tanto vendes, tanto vales
"¡viva la revolución!"

Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza, la belleza, la belleza, la belleza, la belleza...

Nuevo milenio

A Eva Tóth

El primer día
la mujer repitió en voz baja las palabras:
«Hágase la luz»
al abrir las persianas,
descolgó una botella de suero semivacía
la puso en el cesto con los algodones, gasas
y cinta adhesiva
y la luz se hizo en la recámara.
Encendió una grabadora, las notas de una
flauta dulce
nombraron al día por su nombre
entonces ella se atrevió a nombrarlo también
segura de que la noche había terminado.

El segundo día
recogió agua de lluvia y la calentó con sus manos
hasta hacerla mansa como el cuerpo del
hombre que yacía en la cama
sus dedos lo humedecieron despacio
después de secarlo
lo envolvió en sábanas lavadas con manzanilla y luna.

El tercer día
ungió sus yemas con sábila para alisar
cada surco
amasar con savia blanca la flacidez de brazos
y piernas
para dar fuerza a los músculos
en esa tierra aún fértil.

El cuarto día
mientras pasaba el rastrillo por las
barbas jabonosas
le habló del sol y de las estaciones
hasta que él retomó el tiempo que parecía
haberse detenido.

El quinto día
cerró los periódicos con fotografías de
guerras y temblores,
al romper una receta que había quedado
sobre el buró
rogó que los años por venir se multiplicaran
como las aves y los peces
y poblaran la casa que había estado un tanto
abandonada.

El sexto día
pulió con paciencia de alfarero el torso
varonil, el cuello, la cabeza,
repasó una y otra vez el bordo de la oreja
presionó con firmeza las plantas de los pies.
Acercó su boca hasta infundirle su aliento
ayudó a incorporarse a ese hombre
cuya imagen no era semejante a ella
y vio que lo hecho era bueno.

El séptimo día
el olor a café y pan recién horneado la fue
trenzando a él
se tendió a su lado
antes de descansar decidió contar de nuevo
los dedos uno a uno
pasó su lengua entre ellos
encontró gozo en moldear con sus manos un
poco del barro que había quedado blando
hasta darle forma

el séptimo día no hubo reposo.

Teresa Riggen

martes, 16 de febrero de 2010

La belleza


 
" La belleza no sabe de matrimonios, de maridos, de esposas; no conoce limitaciones......" "Únicamente en libertad absoluta puede tu sensibilidad permitirse tener un crecimiento completo....." "La sensibilidad puede compartirse de mil y una maneras. La más fundamental es el afecto....."
 

lunes, 15 de febrero de 2010

Gracias


Gracias


cielo nube dia

sol eterno silencio

pájaro siempre estrella

compás tierra fuego

nave dios azucar

rosa arcoiris canción

luna tarde arco

fuera limón lila

sueño limpio azul

puro eterno nada

mano aire sutil

dulzura viento rojo

ternura árbol llama

cántaro piel late

boca risa llanto

puedo miel noche
 
ola espuma rio

mária

Sensibilidad. Osho.




Toda la existencia está llena de sensibilidad –y el hombre es el producto más elevado de esta existencia. Naturalmente, tu corazón, tu ser, está listo para desbordarse. Has estado escondiéndolo, reprimiéndolo; tus padres y tus profesores te han dicho que seas duro, que seas fuerte, porque es un mundo lleno de retos. Si no puedes luchar y competir, no serás nadie. De esta manera, sólo unas cuantas personas, como poetas, pintores, músicos, escultores, que han dejado de pertenecer al mundo competitivo, que no esperan acumular billones de dólares, son las únicas a las que les queda algún vestigio de sensibilidad.

El meditador está en el camino de la mística; cada vez se volverá más sensible. Y cuanto más compartas tu sensibilidad, tu amor, tu amistad, tu compasión, más cerca estarás del objetivo de ser un místico.

Incluso a los niños pequeños, particularmente a los varones, desde sus comienzos se les frustra diciéndoles “no debes llorar”. Esto es condenatorio. Las mujeres pueden gemir y llorar porque hasta ahora no han sido aceptadas como seres humanos en igualdad. De alguna manera son infrahumanas, y por eso se las acepta –las mujeres son débiles. La sensibilidad ha sido concebida para ser débil.

Puede haber dos tipos de contacto: cuando realmente tocas y cuando simplemente evitas tocar. Puedo tocar tu mano y evitar el contacto. Puedo no estar presente en mi mano, puedo haberme abstraído. Inténtalo, y tendrás un sentimiento diferente, distante. Coloca tu mano sobre alguien y abstráete. Lo que allí hay es una mano muerta, tú no estás. Y si el otro es sensible, sentirá una mano muerta. Se sentirá insultado. Estás engañando; estás haciendo ver que tocas, pero no estás tocando.

Las mujeres tienen mucha más sensibilidad para esto, no puedes engañarlas. Ellas tienen una mayor sensibilidad para el contacto, el contacto corporal; así pues, ellas saben. El marido puede estar diciendo cosas muy bonitas. Puede que haya traído flores y le diga: “Te amo”, pero su contacto demostrará que no está presente. Las mujeres poseen un instinto para sentir cuándo estás con ellas y cuándo no. Es difícil engañarlas.

Cuando el niño nace está indefenso. El bebé humano, particularmente, está completamente desamparado. Tiene que aprender de los demás para vivir, para mantenerse vivo. Esta dependencia es un pacto. El niño tiene que dar muchas cosas en ese intercambio, y la sensibilidad es una de ellas. El niño es sensible; todo su cuerpo lo es. Pero está desvalido, no puede ser independiente; tiene que depender de sus padres, de su familia, de la sociedad; tendrá que ser dependiente. Debido a esta dependencia e impotencia, los padres, la sociedad, siguen forzándolo a hacer cosas y tiene que ceder. De otra forma no puede mantenerse vivo, morirá. Así pues, tiene que ofrecer muchas cosas en esta negociación.

Lo primero realmente profundo y significativo a lo que todo niño tiene que renunciar es la sensibilidad, tiene que abandonarla. ¿Por qué? Porque cuanto más sensible es, con más problemas se encuentra, es más vulnerable. Con la mínima sensación empieza a llorar. Los padres tienen que detener su llanto, pero no pueden hacer nada. Pero si el niño continúa sintiendo cada sensación al detalle, acabará siendo un fastidio. Y los niños se hacen pesados, por eso los padres tienen que reducir su sensibilidad. El niño tiene que aprender a resistirse, a controlarse. Y poco a poco tiene que dividir su mente en dos. Por esta razón, hay muchas sensaciones que deja de sentir porque no son “buenas” –se le castiga por ellas.

Todo el cuerpo del niño es erótico. Puede disfrutar de sus dedos, de su cuerpo; todo su cuerpo es erótico. Va explorando su propio cuerpo; es un gran fenómeno para él. Pero llega un momento en su exploración en el que descubre los genitales. Esto se convierte en un problema, porque tanto el padre como la madre están reprimidos. En el momento en que el niño, varón o hembra, toca sus genitales, los padres se sienten incómodo. Esto tiene que ser observado con detenimiento. Su comportamiento cambia de repente, el niño lo nota. Ha ocurrido algo malo. Empiezan a gritarle: “¡No te toques!”. El niño comienza a sentir entonces que pasa algo malo con los genitales, tiene que contenerse. Pero los genitales son la parte más sensible del cuerpo –la más sensible, la parte más viva del cuerpo, la más delicada. Una vez que no permites tocar y disfrutar de los genitales, has matado el propio origen de la sensibilidad. Ahora el niño se volverá insensible y, según vaya creciendo, mayor será su insensibilidad.

La sensibilidad es el sendero; la insensibilidad es el obstáculo. Si somos insensibles, no existe entonces ningún camino; estamos bloqueados. No existe un pasadizo desde nuestro más íntimo centro hacia la existencia; no tenemos ventanas. Estamos encapsulados…, cada ser humano vive en una cápsula.

La cápsula es muy sutil y transparente, por eso no la sientes, no la ves, pero con un poquito de consciencia se hace evidente que te rodea por todas partes. Es exactamente igual que si das la mano llevando unos guantes puestos, algo está ocultando tu sensibilidad. Te cubres completamente de ropa y sales al sol; los rayos no pueden penetrar tu piel.

Tienes un paraguas que te protege de la lluvia, pero también impide que la lluvia pueda alcanzarte.
A veces está bien desprenderse del paraguas y ponerse simplemente bajo la lluvia y sentirla. Desnudo en la playa, desnudo en el bosque, ¡deja sencillamente que el aire, el sol y la lluvia te toquen! Cuanto más sensible te hagas a las cosas, más cuenta te darás de que Dios está presente en todas partes. En igual proporción de sensibilidad que poseas, sentirás la presencia de Dios. Cuanta menos sensibilidad tengas, menos sentirás a Dios; si no tienes sensibilidad, no sentirás a Dios en absoluto.

Según vayas haciéndote más sensible, tu comprensión hacia las personas será como nunca antes lo fue. Solo viendo la cara de un hombre sabrás de él mucho más que él mismo. Simplemente tomando la mano de un hombre sabrás de su energía mucho más de lo que él jamás supo. En ocasiones, al estar con alguien descubrirás que absorbe tu energía y te sientes cansado –solo por estar con esa persona. Y, sin embargo, con otra persona te sientes satisfecho, te sientes más saludable, te sientes mejor.

Nuestra sensibilidad ha sido apagada. Nuestros padres y nuestros abuelos han tenido miedo, porque ser sensible es caminar por el filo de la navaja. Si eres sensible a la belleza, no puedes confinarla solo para tu esposa o para tu marido –la belleza está por todas partes. Y tus padres, los padres de todo el mundo, han tenido miedo.

Tu sensibilidad tuvo que ser apagada, destruida, para que estuvieras recluido en una pequeña prisión; de otro modo hubiera sido imposible imponer la monogamia a la humanidad. Un día te encuentras con una mujer que de pronto te posee; o te encuentras con un hombre, y súbitamente te sientes rebosante: te olvidas por completo de que tienes un esposo que está esperándote. La belleza no sabe de matrimonios, de maridos, de esposas; no conoce limitaciones.

Sin embargo, la sociedad no puede vivir así, porque aún no ha madurado lo suficiente para consentir la libertad absoluta. Únicamente en libertad absoluta puede tu sensibilidad permitirse tener un crecimiento completo.

Todo el mundo nace con sensibilidad, pero todo el mundo muere aletargado. De hecho, mucho antes de que un hombre muera, ya ha muerto. Las religiones han enseñado a la gente a no ser sensibles, porque no se puede confiar en la sensibilidad. Es una brisa –llega y se va por sí sola. No puedes envasarla, no puedes aprisionarla. Este es el motivo por el que la gente tiene miedo de caminar por el sendero de la belleza, temen ser guiados por la belleza en sí misma.

La sensibilidad requiere una gran inteligencia. Cuanto mayor sea tu inteligencia, más sensible serás. Los búfalos no son sensibles, tampoco lo son los asnos, para ello necesitan inteligencia. Pero ninguna religión quiere que seas sensible, todas ellas temen que te conviertas en un poder por ti mismo. Una persona sensible se transforma en un poder, en una tremenda central energética, su propia visión interna de las cosas. Tiene claridad de visión, un sentido estético de la belleza –todas las cosas son peligrosas.

La esposa no quiere que su marido sea sensible a la belleza porque eso es un peligro. Hay santísimas mujeres bellas…, es mejor que toda sensibilidad hacia la belleza esté completamente aplastada. Así el marido sigue estando siempre dominado. De la misma manera, ningún marido quiere que su mujer tenga sensibilidad hacia la belleza; porque hay tantos hombre…, y la mujer, si su corazón aún está vivo latiendo, todavía puede sentir la primavera… El peligro existe. Puede enamorarse de cualquiera, y eso está más allá de tu poder.

La sensibilidad puede compartirse de mil y una maneras. La más fundamental es el afecto; no una relación de amor, sino únicamente de afecto puro, sin ninguna condición, sin pedir nada a cambio; simplemente volcando tu corazón en la gente, incluso en los extraños, porque está rebosante de sensibilidad. Actualmente los científicos dicen que puedes estrechar la mano de un árbol, y si eres amable sentirás una enorme sensibilidad en él.

Ni masculino ni femenino. Osho.




La consciencia no es ni masculina ni femenina, porque no le pertenece al cuerpo; está suspendida por encima del cuerpo. La gente viene a mí y me pregunta: “¿Dónde está localizada la consciencia?”. No puede localizarse, porque no forma parte del cuerpo. Está suspendida en algún lugar por encima de ti. No se encuentra exactamente en el cuerpo, no puede ser ubicada. Y una vez que lo percibas, tú también estás suspendido sobre tu cuerpo. Tú no estás en el cuerpo –este es el significado de la palabra inglesa “éxtasis”. Éxtasis quiere decir estar fuera de uno mismo, ecstasy –estar fuera.

Cuando eres consciente, te vuelves extático. Estás fuera de ti mismo. Te transformas en un observador en las alturas.
No existe una consciencia correcta porque no hay ninguna posibilidad de una consciencia equivocada.
La consciencia es correcta. Por tanto, no preguntes qué es una consciencia correcta, simplemente pregunta qué es la consciencia. La consciencia es simple, muy inocente. Todo el mundo la tiene, por tanto, no es una cuestión de conquista. Ya la posees.

Cuando ves la puesta de sol, ¿no te das cuenta? Cuando ves una rosa, ¿no te das cuenta? Aprecias la bonita puesta de sol, percibes su belleza de la rosa; todo lo que necesitas es poner tu atención en tu consciencia también. Esto es lo único que tienes que añadir, el único refinamiento.

Eres consciente de los objetos. Tienes que ser consciente de tu subjetividad.

Todo el arte consiste en cómo funcionar desde la parte femenina de la mente, porque lo femenino está unido al Todo y lo masculino no está unido con el Todo. Lo masculino es agresivo, lo masculino está constantemente en lucha –lo femenino está continuamente en rendición, en profunda confianza. Por eso el cuerpo femenino es tan bello, tan redondo. Tiene una inmensa confianza y una gran armonía con la naturaleza. La mujer vive en profunda rendición –el hombre está siempre peleando, enojado, haciendo esto y aquello, tratando de demostrar algo, intentando llegar a ninguna parte. La mujer es feliz, no intenta llegar a ninguna parte. Está más interesada en lo inmediato, aquí y ahora, y esto le da una armonía, una gracia. El hombre está tratando continuamente de demostrar algo, y si quieres demostrar, desde luego que tienes que luchar, competir y acumular.

La experiencia de la infancia es lo que obsesiona a las personas inteligentes durante toda su vida. Quieren volver a tenerla –la misma inocencia, la misma curiosidad, la misma belleza. Ahora es un eco lejano; parece como si lo hubieras visto en un sueño.

Pero toda la religión nace de la infancia, de su obsesionante experiencia de fascinación, de verdad, de belleza, de la vida danzando maravillosamente alrededor. Con el canto de los pájaros, los colores del arco iris, la fragancia de las flores, el niño en lo profundo de su ser sigue recordando que ha perdido el paraíso.

Actuando con consciencia, dondequiera que te encuentres, está el paraíso. Una vez lo hayas aprendido, no preguntarás: “¿Qué es la virtud?”. Preguntarás: “¿Qué es poner atención?”. ¿Qué es la consciencia?”. Cuestionarás: “¿Qué es meditación?” –porque eso hará que estés consciente y alerta.

Lo que trae infelicidad es pecado.
Lo que aporta alegría es virtud.
La consciencia nunca se pierde.
Sencillamente se enreda con el otro, con los objetos.

Así pues, lo primero que hay que recordar es que nunca se pierde, es tu naturaleza, pero puedes enfocarla en cualquier cosa que desees. Cuando te canses de dirigirla hacia el dinero, el poder, el prestigio, y llegue a tu vida ese gran momento en el que quieres cerrar los ojos y conducir tu consciencia hacia su propio origen, hacia el punto de donde procede, hacia su raíz –en medio segundo tu vida se transforma.

Y no preguntes cuáles son los pasos a seguir; solamente hay uno. El proceso es muy simple. Solamente hay que dar un paso que consiste en volver hacia dentro.


La evolución de la consciencia atraviesa muchos altibajos. Es un sendero momentáneo. No te has equivocado –simplemente es que no estás familiarizado con el camino. Muchas veces la cuesta solo desciende para subir más alto que antes. Cruza valles para alcanzar la cima, y cada cumbre no es más que el principio de un nuevo peregrinaje, pues enfrente se encuentra un pico más alto. Pero para alcanzar la cúspide más alta, tendrás que volver a bajar otra vez. Una vez hayas comprendido que esto es lo natural, toda tu miseria, todas tus nubes simplemente se dispersarán. Uno tiene que aprender no solo a disfrutar durante el día, sino también por la noche –tiene su propia belleza. Las cumbres tiene su gloria, los valles su riqueza. Pero si te vuelves un adicto solamente a las alturas, estás empezando a elegir, y toda consciencia cuando empieza a elegir crea problemas. Mantente sin preferencias y, lo que quiera que llegue, disfrútalo como parte del crecimiento natural.

La noche puede ser todavía más negra, pero cuanto más negra sea, más cerca está el amanecer. Así pues, disfruta del oscurecer de la noche, y aprende a ver la belleza de la oscuridad, de las estrellas, porque durante el día no encontrarás esas estrellas. Y nunca compares lo que ha sido, lo que debería ser y lo que es.

No es coincidencia que todas las religiones del mundo contienen en sus parábolas la idea de que en algún momento el hombre vivió en el paraíso y que, de alguna manera, por alguna razón, fue expulsado de él. Son diferentes historias, distintas parábola, pero que significan una sencilla verdad: que cada hombre nace en el paraíso y que después lo pierde. Los retardados, los faltos de inteligencia lo olvidan por completo.

Pero los inteligentes, los sensibles, los creativos siguen obsesionados con ese paraíso que una vez conocieron y del que ahora solo les queda una vaga e increíble memoria. Empiezan a buscarlo otra vez.

La búsqueda del paraíso es la búsqueda de la infancia otra vez. Desde luego tu cuerpo ya no será el de un niño, pero tu consciencia puede ser tan pura como la de un niño. Este es todo el secreto del sendero místico: hacer de ti un niño otra vez, inocente, no contaminado por ningún conocimiento, no sabiendo nada, alerta aún de todo lo que te rodea, con una enorme fascinación y sentido de un misterio que no puede ser desmitificado.

Naciste. Llegaste al mundo con vida, con consciencia, con una tremenda sensibilidad. Fíjate solamente en un niño pequeño –observa sus ojos, su frescura. Todo ello ha sido encubierto por una falsa personalidad.

La consciencia (*) es un fenómeno natural. Naces con ella; pero está rodeada por el duro caparazón en el que se ha convertido la conciencia (**) y no la deja fluir. La conciencia es una roca que bloquea la pequeña fuente de la consciencia. Retira la roca y el manantial empezará a manar. Y con ese brote tu vida empieza a funcionar de una forma totalmente distinta que nunca antes habías imaginado siquiera, que nunca hubieras soñado. Y todo comienza a entrar en armonía con la existencia. Y estar en armonía con la existencia es estar en lo correcto –no estar en armonía con la existencia es incorrecto.

Así pues, la conciencia como tal es la causa raíz de todo lo equivocado, porque no te permite estar en armonía con la existencia. Y la consciencia siempre está en lo cierto de la misma manera que la conciencia siempre está equivocada.

(*) Se refiere a la consciencia en sí mismo.
(**) Se refiere a la conciencia como adquisición moral condicionada.

Mira por un momento a un niño recién nacido: tiene ojos, tiene consciencia. Lo mira todo a su alrededor, ve todos los colores, las flores, la luz, la gente, sus caras, ¿pero crees que el niño reconoce el color verde como verde? ¿Piensas que discrimina entre un hombre y una mujer? ¿O que esto es bonito y aquello es feo?

Tiene una consciencia no discriminatoria. Simplemente ve todo lo que allí está, pero no tiene ningún juicio sobre ello. No puede tenerlo –aún no le han presentado el color denominado verde o el color llamado rojo. Le llevará algo de tiempo aprender a discriminar.

De hecho, toda nuestra educación no es más que la creación de una consciencia discriminatoria en cada persona. Cada persona nace con una consciencia no discriminatoria –esto es, una consciencia testigo. Nace con eso que el sabio finalmente alcanza. Es un fenómeno muy misterioso que aquello que el sabio consigue como fin supremo, el niño lo posee desde el mismísimo principio.

No es una coincidencia que distintos místicos de diferentes épocas se hayan percatado del hecho de que la iluminación final no es más que la recuperación de la infancia. La misma consciencia que tenías en un primer momento cuando naciste tiene que volver a ser conquistada. No es que consigas algo nuevo, es el redescubrimiento de algo ancestral, eterno.

Te pierdes en el mundo… existen todas las posibilidades para que te pierdas, porque el mundo necesita todo tipo de discriminaciones, de juicios, de evaluaciones, la idea del bien y del mal, la idea de lo bueno y de lo malo –toda clase de deberías y no deberías. El mundo lo necesita y adiestra a cada niño para ello. El niño se pierde cada vez más en el lenguaje, en las palabras, los pensamientos, y finalmente llega a un punto desde el que no puede encontrar el camino de regreso a casa.

Naciste únicamente con consciencia, y todo lo demás lo has ido acumulando después. Todo aquello que tu mente ha acumulado después de tu infancia, déjalo a un lado –y dejarás de interponerte en el camino. Con esta simple comprensión encontrarás abiertas las puertas del templo de tu ser.

Osho. (Del libro Consciencia femenina, experiencia femenina)

domingo, 14 de febrero de 2010

Vía Láctea



Espero que estés muy bien...como siempre...y que esa sensible y profunda, pero intensa re...construcción continúe ahora, ahora mismo.


Te he extrañado, pero cuando ESTOY, tu estás a mi lado compartiendo el mismo instante...

La distancia, ni el tiempo, ni el silencio (más bien este último une más) pueden separar a una orilla de la otra...TÚ LO SABES BIEN, porque nos podemos conocer bien a través del infinito, a través de lo inmortal....flotando suavemente entre las brisas de aquello que es imperecedero...de aquello que ES..

Sí, así es mujer de sentires profundos....mujer de sueños y de plantas frágiles que acariciaron alguna vez el tablado de un piso untado de música, de sudor, de recuerdos, sonrisas....y poesía corporal....Movimientos que quedaron grabados en ese suelo, en tus pies, en tu piel. Huellas eternas fijadas lentamente por instantes conscientes pasito a pasito....nunca quedarán atrás así no continuen en el suelo material...porque aún se construyen esos movimientos serenos, majestuosos y sinceros. Si...así es mujer, así es, eterna mujer de sensibilidades indescriptibles....aun continuan tus pies bailando en el eter sutil del universo omnipresente...

Qué hermosa melodía...vuela alto!.

Sí así es delicada y sutil mujer, que HERMOSA MELODÍA.

Un abrazo profundo para tí...mujer de profundidades celestes...



Son las 5 a.m. La frescura de este nuevo día templa mi piel, la vuelve rosuda, fria, tosca...el aire penetra en mi ser y me invita a sentir, a vivir de nuevo este re-comienzo de TODO. Estoy vivo de nuevo!. Siento, sonrío, me vuelvo uno con todo. En el fondo la voz de mi madre, dulce....un bostezo, un canto se escapa de este ser angelical....Cree que no la escucho, pero mi ser latiendo al unísono en ESTE INSTANTE LO PERCIBE TODO...pero sólo hasta donde mi mente lo permite, sólo hasta allí donde he logrado llegar. Y es tan poco...porque todo es tan inmenso, intenso...que me siento un menso al tratar de seguirlo....Pero ahí vamos...minuto a minuto, agarrado de la mano con la existencia, sintiendo los latidos de mi cuerpo al unísono con los de esta vía láctea...hermosa...peremne...cual hermosa bailarina de movimientos artísticos, elegantes.....Mujer de movimientos divinos, de sueños humildes....tú me recuerdas la vía láctea....creo que es la mejor manera de describirte....aunque no lo has pedido.

Perdona mi atrevimiento...

Gracias por tus palabras....llegan hasta el fondo...

Alex.

sábado, 13 de febrero de 2010

Elogio de la mujer brava



A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, aprovechadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos) , consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo estoy a su disposición", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana . Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado . Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.


Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinte añeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos, el sobrepeso, las canas), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, te dirán que hacer, buscarán junto a ti la solución, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas trabajan, producen, confían, pero también exigen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres con carácter !

he dicho.

Por: Héctor Abad


A mi también me molestan las mujeres de carácter áspero. Y desafiar al poder masculino...no gracias. Ninguna envidia. Estamos muy bien con nuestro propio poder. M. B.

Tu dulzura

Camino lentamente por la senda de acacias,

me perfuman las manos sus pétalos de nieve,

mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve

y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,

apenas un suspiro me torna eterna y breve...

¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?

En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.

Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,

dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,

llenóseme la boca de mieles perfumadas.

Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío

mucho temo volverme corriendo al caserío

prendidas en mis labios mariposas doradas.
 
Alfonsina Storni

viernes, 12 de febrero de 2010

Mirar a un bebé



Esta mañana he mirado en los ojos de un bebé y ha sido maravilloso. Nos hemos quedado fijamente mirándonos sin mirar y he visto una belleza y un amor absoluto en esos ojos. No podía apartarme de ellos.... ni ellos se han apartado de mí. He vivido un momento de eternidad. Agradezco profundamente estos momentos que vivo y en los que siento la vida plena.


Hoy he vuelto a ir detrás del camión de la basura y me he preguntado...¿la primera vez fué para ver la belleza en esos dos seres disfrutando con la nieve...y ahora?...¿Habrá algo en mi vida de lo que me tenga que deshacer?. Me imagino que sí...pero sigo abierta a las pistas.

He derramado lágrimas....ya había derramado muchas y me quedarán todavía abundantes por derramar.

Estoy aún en el proceso, pero lo estoy viviendo desde la calma, desde la aceptación. ¿De qué me sirve no aceptarlo y seguir luchando contra lo que es?. No sirve absolutamente para nada. Por eso aunque aún me duele lo estoy viviendo con paz y con la certeza de que todo es por mi bien.

Así me lo hace sentir todo lo que me rodea.

Creo que es la primera vez en mi vida que no me siento culpable por nada y creo que es porque actuo desde el corazón. No me siento en absoluto mermada ni menguada en nada. Por fín sé de mi valor. Soy una mujer poderosa...demasiado para el común de los hombres y voy con la verdad y con el corazón por delante. Esto no me va a hacer retroceder lo más mínimo...porque nunca en mi vida he tenido tan claro quien soy y donde estoy.

Me quedo con todo lo bello que he vivido desde mi corazón...que en este momento está un poco herido....pero por nada del mundo volvería a cerrarlo. Sé también que vendrán más catástrofes en mi vida...pero es tanto el amor que tengo dentro que confío en que nada ni nadie pueda con él.

He aprendido con esta experiencia y no sé bien por qué a amarme total y definitivamente. Gracias.
mária.

¿Tú también tienes frio amigo?


Noche fría, tremendamente fria y silenciosa. Siento como mi poder va volviendo a mí y me pregunto...¿de donde sale esta fuerza...es mía o está fuera de mí?.


Y recuerdo ahora eso que escribí sobre la aceptación...de lo fácil que es decirlo cuando todo te va bien y lo difícil cuando las cosas no marchan como "quisieras". Siento que he aceptado...que acepto todo lo que me llega. Y no es resignación.... es otra cosa diferente. Hay algo en mí que me hace ver y sentir la fuerza tremenda que todo lo mueve...que es tan poderosa, que siempre me hace ir más allá. Y en ese más allá siento toda la magia de la vida....siento eso que es inexplicable. Y me envuelve de una manera tan amorosa...que sólo puedo rendirme.

El amor está en mí y también está en todo a lo que miro. La vida es y cuando lo entiendes cesa la lucha y viene a aceptación. A través de la aceptación creces y siento que he crecido. No soy la que era y me sorprendo descubriéndome en mí misma. No me quedan ya casi capas.....a veces me siento transparente. Siento con una sensibilidad maravillosa todo lo que me rodea.

La vida es tremendamente hermosa cuando dejas que esta pase a través de tí....cuando dejas la lucha...cuando dejas todo de lado y empiezas a sentir el silencio profundo y hermoso que late en cada cosa. Y entonces me relajo...me abandono....dejo que todo sea en mí y siento que soy y no soy de este mundo. Entonces el amor ya no está....ya no es..porque todo es amor.

Inmensas gracias por todo lo que vivo...por todo lo que siento....por el inmenso amor que recibo.

Alguien tiene que estar ayudándome...no creo que toda esta fuerza venga de mí.

Gracias otra vez.
mária

jueves, 11 de febrero de 2010

Amor



Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
 
Pablo Neruda

miércoles, 10 de febrero de 2010

El amor es un lujo





El hombre madura en el momento que empieza a amar en vez de necesitar; empieza a desbordarse, a compartir; empieza a dar. El énfasis es totalmente diferente. Con el amor, el énfasis está en cómo dar, como dar más y cómo dar incondicionalmente.

Esto es crecimiento, la madurez llegando a tí. ¿Cómo puede la necesidad ser amor?. El amor es un lujo. Es abundancia.

Es tener tanta vida que no sabes qué hacer con ella, así que la compartes.

Es tener tantas canciones en tu corazón que tienes que cantarlas, las escuche alguien o no, no es lo importante.

Si nadie escucha, tambien tendrás que cantarlas, tendrás que bailar tu danza.

El otro puede tenerlo, el otro puede perdérselo, pero en lo que a tí te concierne, está fluyendo, está desbordándose.

Los rios no fluyen para tí; están fluyendo tanto si estás como si no.

Cuando no tienes amor, le pides a otro que te lo dé; eres un mendigo.

Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga..

.Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.

Ahora, esta es la paradoja; aquellos que se enamoran no tienen ningún amor, por eso es que se enamoran.

Y porque no tienen ningun amor, no pueden darlo.

Y algo más: una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra.

El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada.

Es sencillamente así. Si tienes venticinco años de edad no te enamorarás de un bebé de dos años, no desciendes.

En efecto, una persona madura no cae en estado de enamoramiento, se eleva en el amor.

Sólo la gente inmadura cae: tropiezan y "caen en enamoramiento".

De algún modo se las arreglan para estar de pié. Pero apenas encuentran a un hombre o a una mujer, ya no se las arreglan tan bien, se pierden y se caen.

Estuvieron siempre a punto de caerse al suelo y arrastrarse. No tienen espina dorsal; no tienen la integridad necesaria para permanecer erguidos estando solos..

Y cuando una persona madura dá amor, lo dá sin ataduras, simplemente dá.

Se siente agradecida de que tú hayas aceptado su amor, no viceversa.

No espera que se lo agradezcas; no, en absoluto, ni siquiera necesita de tus gracias.

Te da las gracias por aceptar su amor.

Y cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos; están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno.

Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza, se vuelven más individuos.

Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.

No implica política, ni diplomacia, ni esfuerzo alguno por dominar. ¿Cómo puedes dominar a la persona que amas?.

Cuando has llegado a casa, cuando te has enterado de quien eres, el amor surge en tu ser.

Entonces la fragancia que desprendes se esparce y puedes dársela a otros.

¿Cómo puedes dar lo que no tienes? ¿Cómo puedes dar regalos cuando no los tienes?.

Esto lo oyes y lo entiendes, pero el problema surge porque tu entendimiento es intelectual.

Si ha penetrado en tu ser, si has visto la realidad de ello, no surgirá ninguna pregunta.

Entonces olvidarás todas tus relaciones de dependencia y empezarás a trabajar en tu propio ser, aclarando, limpiando, haciendo tu núcleo interior más alerta, consciente.

Y cuando empieces a sentir que estás logrando una cierta totalidad, te darás más cuenta de que el amor está creciendo de lado a lado, es un subproducto.

No necesita ser reconocido, no necesita certificados, no necesita que nadie lo apruebe.

El reconocimiento del otro es accidental, no es esencial para amar; el amor seguirá fluyendo.

Aunque nadie lo saboree, nadie lo reconozca, nadie se sienta feliz, encantado por él, el amor seguirá fluyendo, porque en su mismo fluir te sientes tremendamente alegre, tremendamente feliz.

Y todo mi esfuerzo aquí es conseguir que tambien tú seas independiente de mí . Estoy aquí para darte libertad. No quiero, de ninguna forma invalidarte.

Sólo quiero que seas tú mismo. Y el día en que esto suceda, cuando seas independiente de mí, serás capaz de amarme realmente, y no antes.

Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que puedo amarte o no, simplemente te amo.

Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia.

Estos árboles todavía recibirán mi amor, estos pájaros lo seguirán recibiendo.

E incluso, si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguirá fluyendo. El amor es, así que fluye.



Bhagwan Shree Rajneesh (Osho).

Mi amigo invisible



Tenía un amigo al que escribía todos los días contándole todo lo que salía de dentro de mí corazón.
Ahora no lo tengo y siento la necesidad de seguir contando todas mis vivencias...mis emociones...mis sentimientos...mis pensamientos. 
Soy una superviviente que ya he sobrevivido a muchas catástrofes. Ahora hay una nueva en mi vida...una más. Es el precio que tengo que pagar por vivir como vivo...por estar abierta de esta forma a todo....a la vida...
La sensación momentánea es como si el mundo se detuviera y ese caminito por el que voy transitando desapareciera ante mis ojos. Y los abro con todas mis fuerzas y miro y miro hacia todos lados y parece que no hay huella de vida por ninguno. Entonces pienso que eso no va a  detenerme, que me lo inventaré, lo pintaré o seguiré caminando en este vacio hasta que consiga verlo. ¿Y si hay un abismo? ¿Me caeré en él o conseguiré remontar con mis alas...ahora tan rotas?.
En este momento es mi "piloto automático" el que me lleva, porque es tanto el dolor que no puedo dejarme sumergir en él.
¡Hay tantas cosas que no entiendo!.
¡Tengo tantas cosas que aprender!
mária

martes, 9 de febrero de 2010

Me retiro


Se está muy bien aquí, en este lugar silencioso.


Mi vida necesita un respiro: todo va muy deprisa.
Nos llega mucha información de todos lados, las relaciones se superponen unas a otras.
No terminamos de entrar en profundidad en nada.
No hay tiempo: corremos, leemos, nos relacionamos, comemos, amamos con un frenesí desmedido.
No disfrutamos de cada situación que nos llega.
Nuevas terapias aparecen todos los dias, nuevos canalizadores de ángeles y arcángeles, nuevas amistades que pides o te piden.
Y mi correo se inunda de información y mas información, de peticiones....
Ya no puedo más.
Queremos cambiar el mundo para hacer uno mejor y me pregunto ¿será necesaria tanta parafernalia?.
Sé que con lo que digo no estoy haciendo amigos, pero es lo que siento.
Si queremos cambiar el mundo tiene que ser para mejor.
No podemos vivir en un mundo paralelo cometiendo los mismos errores.
No podemos construir un mundo nuevo así.
Parece que no hay tiempo, queremos hacer muchas cosas a la vez, verlo todo, leerlo todo, comerlo todo, probarlo todo, todo todo.....

Y utilizamos un lenguaje amoroso, maravilloso... ¿y realmente lo sentimos?.

No puedo más, no quiero recibir más información.
A mis hijos les decía que debo ser un poco tonta (o bastante) porque un solo libro me basta.
Lo leo una y otra vez y siempre me dice algo nuevo. Siempre.
Creo que "el hombre evoluciona porque se satura de sufrimiento y encuentra la luz necesaria para cambiar. Cuando cambias comprendes la inutilidad de tu posición anterior, liberándote de una limitación que tú mismo te habías impuesto.
Ésto tambien lo hace el Universo para lograr que los seres humanos evolucionemos y nos volvamos cada vez más tolerantes y flexibles y así encontremos nuestra paz interior.
El universo debe querer que yo evolucione mucho porque me hace pasar por duras pruebas.
Y ahora en este instante infinito me pregunto: ¿por qué no siento igual que el resto de los humanos? ¿por qué han puesto tantas lágrimas en mis ojos?,¿por qué siento tanto todo?, ¿por qué puedo ver el alma de las personas?, ¿por qué tengo tanto amor dentro?.
Me retiro a mi interior, a mí misma, a seguir buscándome.
Hay dentro de cada uno un pozo de sabiduría inmenso, infinito.
Me retiro a mi paz.
Me retiro...

Por Maria B.