Figura insustituible en el cine español de los últimos
cuarenta años, Luis García Berlanga siempre permaneció fiel a su amor
por la cinematografía y al objetivo de su cámara, como lo explican sus
propias palabras: «Sea arte o no, seguiremos buscando en el cine la
emoción de la luz y las sombras, el extravío del espejismo, hasta lograr
como aspiración del corazón la disolución total de nuestra conciencia
perdidos en el encantamiento arrebatador de esa fábrica de sueños que,
no lo olvidemos, se inventó simplemente como juguete recreativo». Se
definía como una persona tocada de «un cierto pesimismo, un fanatismo
ante las circunstancias históricas y una fuerte dosis de nostalgia.RAÚL DOBLADO».